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¿Qué prefieres: que te griten o que te seduzcan?

Siempre me ha gustado considerarme una mujer apasionada, que ama lo que hace o mejor no lo hace, alguien que busca que el amor, la pasión y las emociones fuertes guíen su camino. Soy la que te pregunta: “¿estás enojada conmigo?” de manera frontal esperando resolver las cosas rait nau.

 

Y aunque me ha funcionado hasta ahora, “Big magic” – el nuevo libro de Elizabeth Gilbert (@GilbertLiz) – me prendió un foco muy grande, porque me di cuenta de que tengo cruzados los cables de dos conceptos muy importantes, y pienso que tú puedes tenerlos también, a ver cómo te suena:

 

Para vivir una vida más plena, es mejor desarrollar curiosidad que pasión (Tuitéalo!)

¿Y qué carajo tiene que ver curiosidad con pasión?

 

Todo. De hecho, es lo mismo, pero visto y sentido desde una postura totalmente opuesta.

 

Quédate conmigo, ahora lo explico:

Imaginémonos a pasión y curiosidad como dos hermanos… misma madre, personalidades diferentes.

Pasión es intenso, gritón, abrazador, cuando llora todo el mundo se entera, y cuando falta a clase la maestra lo nota (y da gracias en silencio). Es un niño que no es indiferente a nadie: o lo amas o lo odias. Su más grande fortaleza es hacer. Pasión hace… a veces no sabe para qué, no sabe por qué pero las cosas se hacen y normalmente en poco tiempo. Su defecto más grande: no piensa antes de hacer lo que hace. Y si siempre está haciendo, bueno… pues ya se ve que no reflexiona mucho.

Curiosidad, en cambio, es una niña que siempre tiene las mejillas rosas… sonríe y con sus ojos grandes te pregunta “”jugamos?” Es risueña, todo quiere saber, aprende rápido y no deja de intentar. Su más grande fortaleza: es perseverante. Cuando le dices que no, seguirá intentando jugar contigo hasta que de plano te vea con mucho desinterés. Su defecto más grande: habla bajito. Si, es maravillosa, y cuando juegas con ella la pasas muy bien, te ríes, descubres cosas de ti… pero si no estás lo suficientemente atenta para escuchar su invitación, puedes perderla.

¿Ves como si están relacionados?

Los dos te mueven a hacer, sólo que la pasión lo hace con gritos y grandes impresiones o decisiones y la curiosidad lo hace de maneras más sutiles, más una seducción que una exigencia.

 

¿Qué prefieres: que te griten o que te seduzcan? (Tuitéalo!)

 

Puees… no hay mucho que pensarle…

Lo que me encanta de la propuesta de “Big magic” es que rompe de raíz esta idea que tenemos grabada quien sabe por qué: que para vivir una vida plena hay que vivirla intensamente, al límite y al máximo (cuando alguien me diga qué quieren decir estos calificativos tan ambiguos en acciones concretas y racionales, les paso el dato).

Lo que yo creo es que vivir la vida intensamente no se trata de ser temperamental, de hacer primero y pensar después. De hecho, la mayoría de los errores que cometemos son precisamente por eso. Por una pasión desbordada.

¿Ejemplos?

La pasión te hace escapar en medio de la noche con quien crees que puede protagonizar contigo una historia de amor épica… aunque lo acabas de conocer, en la noche, con unas copas de más y no sabes ni su segundo apellido.

La pasión te hace renunciar a tu trabajo entre gritos y mentadas que bien merecidos se tiene tu jefa infeliz… sin otro medio de ingreso… y con deudas importantes en el banco.

La pasión dice “si, quiero irme de aquí a descubrir el mundo”, tomar un vuelo y lanzarte a lo desconocido… sin saber a donde, con quién o cómo vas a hacerlo.

La pasión, en pocas palabras, es aventarse sin ver. 

Odio satanizar las cosas así que tengo que hacer una nota:

Vivir apasionadamente es algo que a veces hace falta a algunas personas (por su historia de vida o su personalidad), porque ya han aguantado mucho y esa pasión es su forma de gritarle al mundo que van a hacerlo porque pueden, y si no hay mejor razón que esa… ni modo.

Pero no todas las personas lo necesitan, y por supuesto, no todo el tiempo.

Así que pasión si, claro… venga la pasión… necesitamos rushs de adrenalina, emociones al máximo… pero no todo el tiempo, no en todos los temas y claro, no con todos 😉

La propuesta no es volverte serio. Si eres un alma libre y apasionada y de pronto decidir que vas a ser más tranquila, racional y sensata… simplemente no pega. Lo abandonas, no va contigo. Te frustras. Regresas a tu “apasionamiento”. Y la vuelves a cagar. Así es. #TrueStory

No se trata de ser serios… se trata de complementar la pasión con curiosidad. (Tuitéalo!)

Curiosidad es la palabra clave.

 

¿Cómo te imaginas la curiosidad? ¿Te la imaginas como yo, en camisón, de dos colitas, con ojos grandes y una sonrisa enorme? De verdad haz el ejercicio… ¿cuál ha sido el rol que le has dejado jugar a la curiosidad en tu vida? Me encanta esta analogía de pensarla como una niña:

  • Puedes pedirle que se calle porque sus risas y sus juegos te desconcentran de lo verdaderamente importante
  • Puedes decirle que sí juegas con ella pero al ratito, ya merito, ya casi… y al final termina quedándose dormida esperándote.
  • Puedes verla con un poco de recelo porque no sabes qué tipo de juegos te está invitando a jugar… ¿y si te aburre, si no te gusta o si te das cuenta de que te gusta más que lo que haces “en serio”?
  • Puedes sentirte realmente estúpida jugando cosas que no están en tu zona de confort, y pensar que eres infantil, inmadura… tonta.
  • Puedes sentarte a jugar con ella y dejar que te enseñe el mundo a través de sus ojos para enriquecerte.

 

En la vida común, cuando estás frente a un reto, a una decisión importante o a un cambio (el que sea), puedes elegir la carta de la curiosidad para que a través del descubrimiento, de la búsqueda y de dejar afuera juicios, logres llegar a esa meta que necesitabas llegar. 

La pasión enciende la mecha pero la curiosidad es quien la mantiene viva. (Tuitéalo!)

Con pasión, apatía o curiosidad llegarás al mismo lado… pero de nuevo, visualízalos como personas… ¿con quién prefieres viajar? ¿de quién aprendes más? ¿con quién descubres más cosas que pueden llevarte a grandes respuestas? La curiosidad “te mueve a hacer” para descubrir y hacer algo con esa información, pero sobre todo, te ayuda a disfrutar el proceso.

Cuando la curiosidad te invita a jugar con ella, no puedes más que decirle que si… pero cuando preguntas ¿qué quieres que juguemos? y te sientas con ella… te das cuenta de que no sólo es linda, sino lista, retadora y risueña. Y creo firmemente que la vida debe vivirse así. Si de todos modos vamos a llegar a un lugar, lograr una meta o vivir una rutina… mejor que sea disfrutándolo, ¿no crees?

En los comentarios abajo me gustaría que me dijeras si, como a mí, te encantó el concepto de reemplazar pasión por curiosidad y que me digas la frase de este artículo que más te gustó.

¡Te veo abajo…

besos!

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