Ayer seguí las elecciones desde que llegué a la casa, me dormí con el iPad reportando de fondo y hasta que me venció el sueño y hoy me despierto con una noticia que no esperaba, ni siquiera contemplaba:

 

Donald Trump es el nuevo presidente elegido por la nación más poderosa de este planeta.

 
No lo escribo porque no lo sepas sino porque al decirlo me hago más a la idea y acepto que esa es la realidad.
 
Mi primera reacción fue de enojo (porque me encanta, lo sabes) porque en algún punto me sentí traicionada, pero luego me dio miedo por la maldita incertidumbre sobre el futuro… y mientras veo el peso devaluarse y mis expectativas evaporarse, lo que quiero compartir contigo hoy no tiene nada que ver con enojo ni con miedo (que los siento, por eso toda esta intro).
 
La vida está hecha de momentos como este, de decepciones, de frustraciones, de algo que no se logró. Apenas el viernes pasado hablaba en el podcast de “casi tenerlo” pero no conseguirlo y lo feo que se siente. Pero también decía que nadie se ha muerto porque las cosas no pasen como esperábamos.
 
Independientemente de todos los bemoles políticos, económicos y sociales que esto trae, no podemos olvidar que nada de eso está en nuestras manos (excepto si trabajas en el gobierno, en cuyo caso te invito a cerrar el navegador y armar equipos multidisciplinarios para proponer estrategias que nos den la seguridad de que tendremos un futuro digno y próspero).
 
Lo que sí está en tus manos es la manera de afrontarlo. En mi maratón de ayer vi a decenas de “líderes de opinión” y “analistas” (que a pesar de mi enojo no pienso criticar, cada quien tiene su visión de la vida y la respeto) hablando de Apocalípsis y de lo que nos espera, diciendo que tienen miedo y preocupándonos mucho más de paso. Lo dicho, cada quien tiene su visión de las cosas
 
PERO… yo elijo no ser una víctima y no cederle un centímetro más al miedo a lo desconocido. No más de lo necesario.
Si compartes mi visión de la vida sabes que creo en la grandeza del ser humano más que en las circunstancias adversas, en el poder del nosotros por encima del YO, en el amor por encima del miedo y en lo que yo puedo cambiar por encima de lo que no está en mis manos.
 
Así que a eso es a lo que te invito hoy, no te angusties, no te enojes… el escenario no se ve bien pero, seamos realistas, ¡desde hace años no está bien! y aún así hemos salido adelante, sigues aquí, sigues con ganas de hacer algo con tu vida y de dejar un legado.
Te propongo esto:
 

Elige el amor.

Sí, así de cursi. Si eliges la duda, el resentimiento, el coraje o la desconfianza, no sólo te perjudicarás a ti (y mucho) sino que ese será el ambiente que te rodeará.
 

Abraza lo diferente.

Algo que odiamos de esta “propuesta” de campaña de Trump fue su postura radical hacia lo que no es como él, no sigas ese ejemplo. Demostremos que lo que una persona elige o prefiere no lo hace más o menos persona.
 

Sé generos@.

Con tu tiempo, con tu talento, con tu intención… y ayudemos a que nuestro país se vuelva grande. “Make America Great Again” nos incluye a nosotros, cambiemos el discurso de exclusión por uno de cooperación y generosidad con los demás.
 

Confía en ti.

De verdad, hemos tenido crisis desde que me acuerdo. Mi edad no llegaba ni a las dos cifras cuando oí por primera vez la palabra “crisis” y desde entonces no ha parado. Y nunca he dejado de vivir y de disfrutar la vida. La crisis nos hace fuertes cuando sabemos enfrentarla.
 

Propón

No critiques y no hables del apocalipsis (por favor te lo pido! Ya tenemos muchísimos “comunicadores” que lo hacen todos los días y no aportan nada) Lo único que encontrarás serán más personas enojadas con quienes puedes sacar tu ira pero no soluciones.
 

Enójate,

frústrate, siente el miedo que viene con la incertidumbre… es humano y me has oído decir mil veces que todas las emociones sirven para algo. Siéntelas pero no te rindas ante ellas. Créeme: durarán tanto como TÚ lo decidas, independientemente de quién gobierne dónde.
 
Te quiero, confío en nosotros… porque somos grandes y siempre lo hemos sido, no podemos olvidarlo ahora.
 
Firma Lore