4 ideas para dejar de ser la (sobre)cuidadora oficial de todo el mundo

378

Sé que suelo atraer a personas que son muy como yo: que son sensibles, generosas, cuidadoras, que se conmueven con las cosas dolorosas de la vida y que le pasan a otras personas y que de pronto en ese exceso de sentimiento y de conmoción nos hace falta poner límites a nuestras acciones.

El capítulo de hoy trata de reconceptualizar el cuidado y lo dirijo especialmente a estas mujeres que son las mamás las protectoras, guardaespaldas y enfermeras de sus parejas, de sus amigas y hasta de sus padres.

¿Vamos?

  • Si no te toca, no lo arregles
  • Puedes sentir compasión no vinculante
  • Límites para dar
  • Dignifica la experiencia de la otra persona

Son algunas ideas que tengo para ti hoy sobre cuidar desde un lugar más seguro y sano no sólo para ti sino para todos los involucrados. Cuéntame si tienes alguna otra.

¡Te leo en los comentarios!

Un beso!

También te puede interesar:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un programa para personas empáticas, sensibles, y con vocación de servicio; así como para quienes se vinculan de manera frecuente con otras personas y buscan tener más herramientas para ayudarlas sin quedar drenadas energéticamente en el proceso.