Maternarte después de una crianza difícil

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Hoy vamos a tener una conversación escabrosa sobre maternidad, paternidad y crianza.

Preveo que habrá quien se identifique, quien encuentre en mis palabras un “algo” que describa lo que llevan sintiendo por mucho tiempo y agradezca poder definir una situación. Pero también preveo quien me quiera regañar por “hablar mal” de la sacrosanta figura de la Madre. Desde ya te digo que esa no es la intención.

Hay miles de personas, incluso que ahora también son madres, que han vivido una realidad muy adversa como hijas. El día de las madres, muy próximo, despierta en muchas personas que no han tenido o que han tenido una muy mala relación con ellas, sentimientos de angustia de culpa, de frustración o de coraje. O todas las anteriores.

Y quiero hablarte a ti que entras dentro de esa categoría de “se me hace nudo la panza cuando pienso en ver a mi mamá para celebrarla” (lo mismo aplica para el padre, ya te cuento en el podcast cómo ambos van en el mismo paquete):

Al maternarte después de reconocer laherida, te vas haciendo más fuerte, más consciente de lo que necesitas y de las cosas que te quitan la paz, y las vas evitando. Cada vez se vuelve más fluido pedir lo que necesitas o poner los límites adecuados para sentirte segura. Y de eso se trata esto de maternarse.

Antes de cerrar este capítulo quiero invitarte, si aún no formas parte de Comunidad Descubre, a que la busques en Facebook. Es un grupo privado gratuito para mujeres donde el lunes estaré dando noticias sobre las novedades para esa comunidad para que se siga formando como un lugar para aprender a maternarte y a pedir lo que necesitas. Tenemos comunidades bien padres en Emociones Educadas y en Cíclicas y queremos que Comunidad Descubre siga esos pasos de sororidad, así que si te interesa, pide acceso aquí y nos vemos el lunes para anunciarte lo que viene en ese espacio gratuito.

Cuéntame en los comentarios de este podcast tu historia con tus padres y las ideas que te llevas de este tema. Me gustaría mucho leerte.

Me despido por hoy, te mando un beso enorme.

Hay algunas personas de mierda en el mundo y algunas de ellas resultan ser madres.

Reconocer eso no te convierte en una mala persona.

Sentirte enojada por eso no significa que no seas una persona evolucionada.

Sentirte triste por eso no significa que seas patética.

Comprender por qué tu madre es como es puede ser útil (pero no siempre es necesario).

Aprender cómo tu brillante mente de hija se enfrentó a una situación de madre de mierda es útil.

El pensamiento “hizo lo mejor que pudo” puede ser útil y molesto.

Saber que no puedes cambiarla puede ser útil y frustrante.

Saber que puedes cambiar lo que has hecho que signifique ser su hija, lo es todo. Lee esa oración de nuevo lentamente y en voz alta porque es pesada.

Y realmente, es lo único que puedes cambiar.

~~~

Lo entiendo.

Nos enseñaron que las relaciones son codependientes y transaccionales y que la forma de estar segura y bien es controlar, gestionar y manipular las percepciones y comportamientos de otras personas. Complacer. Encogerse y esconderse. O ser dura y atrevida.

Nos enseñaron que nuestras madres necesitaban que las viéramos de la forma en que ellas quieren ser vistas …

… Y rápidamente aprendimos que necesitábamos que ella nos viera de la forma en que queremos que nos vea.

Libérate de ese anzuelo.

Dale permiso a tu madre para que se equivoque con respecto a ti.

Ponte a cargo de verte a ti misma de la manera que quieras, para que puedas sentirte bien con quién eres sin ella.

Vive desde un lugar de autoaprobación.

Sé tú misma y déjala ser ella misma.

¿Cómo vivirías en ese caso? ¿Sabiendo que tu bienestar emocional ya no está ligado a su aprobación, su percepción, su comportamiento?

Karen L. Anderson

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